Etapa 3: El Cruce Atlántico

(Versión de la Almiranta con algunas notas del Capitán).

Cabo Verde, ese paraíso que siempre había querido visitar. Después de pasear por Mindelo durante una semana, solamente puedo destacar sus mujeres, su música y los colores llamativos de sus fachadas. Nada más.

mindelo_skyline

Todos los edificios de la ciudad tienen las fachadas pintadas de colores chillones, ¡incluso aquellos edificios que están tapiados!. A estos últimos les dibujan ventanas que no existen, con su marco y sus porticones.

mindelo

Parece que la apariencia es importante en Mindelo. Y desde luego, cuando ves a las mujeres que pasean por la calle, lo confirmas. Son guapísimas, sí, pero es que además visten con una elegancia bestial. Pasean modelitos que parecen de Gucci, Dolce &Gabbana o Dior. Y eso, en una ciudad en la que tan solo venden chandales en bazares chinos, tiene mucho mérito. ¿Dónde consiguen esta ropa? Pensé que posiblemente se trate de la magia de Amazon. Y cuando ya las oyes cantar en algún bar por las noches, te das cuenta de que clarísimamente Cabo Verde es la tierra natal de la gran Cesária Évora. ¡Qué voz! ¡Qué locura tan increíble la música de Cabo Verde!

Más allá de sus mujeres, su música y sus colores, no encontramos nada más en Cabo Verde. Posiblemente es un país que hubiéramos olvidado rápidamente si no fuera porque en Mindelo recibimos una noticia de esas que cambia todos los planes de vida que uno se haya podido montar. Así, de golpe, sin más. En Cabo Verde nos dijeron que íbamos a ser papás, que yo estaba embarazada de un mes y medio. Que en unos meses ya no seríamos nunca más dos, el perro y el gato. En unos meses seríamos para siempre tres, el perro y el gato. ¡Después de tal bomba, a ver quién es capaz de olvidarse de Cabo Verde!

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Dos días más tarde estábamos soltando amarras, dejando atrás Mindelo y adentrándonos en el Océano. Empezando una larguísima travesía de 19 días que todavía hoy nos atormenta. Que todavía hoy nos esforzamos por olvidar.

fruit

Hemos pasado dos años en Barcelona preparando el Infinito para cruzar el Atlántico. Durante dos años, la travesía oceánica ha sido nuestro sueño y nos hemos esforzado en equipar el barco con todo lo necesario, dedicándole horas y horas. Sabíamos que tres semanas de travesía suponen estar lejos de toda ayuda en caso de que algo suceda. Dicen que los helicópteros no tienen suficiente autonomía para volar al centro del Atlántico, socorrerte, y volver. Si algo sucede, dependemos únicamente del barco y de nosotros mismos. Eso nos daba respeto, y más todavía sabiendo que yo estaba embarazada. Pero en ningún momento nos dio miedo. Nada debía suceder.

cat

Y nada sucedió. Pero al séptimo día de navegación decidimos vender el barco.

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Y a los diez días de estar navegando Aleix decidió que después de haber leído tanta literatura de aventuras de navegantes en solitario, era él quien debía aparecer en los libros de historia de la navegación. Estaba convencido de que era él quien se merecía ser recordado como aquel loco capitán que cruzó el Atlántico en un velero de 9,5m, con un perro, un gato y una mujer embarazada. Mucho más exigente que navegar en solitario a tu aire. Él mismo os explica el porqué:

La partida de Mindelo fue caótica. El canal de aceleración que se encuentra entre las islas estaba furioso ese día. Era imposible hacer uso del piloto de viento debido a los constantes roles de viento. El viento rolaba 60º cada diez minutos, era racheado generando olas cortas y rompientes. Aquí nos abandonó el primer piloto automático, ya que tanta locura de viento lo quemó. Al cabo de ocho o nueve horas, coincidiendo con la puesta de sol y estando ya lejos de Mindelo, el viento cayó a 0’ durante prácticamente toda la noche. Esa noche el barco se balanceaba sin miramientos mientras las velas bailaban aburridas y pesadas. Al salir el sol volvió el viento, y de golpe. Pasó de los 0’ a los 25’ en cuestión de pocos minutos. Ese fue el disparo de salida de las 2.000 millas que teníamos por delante hasta el Caribe. Antes de salir, estuvimos muchos días estudiando el parte meteorológico, comentándolo con los vecinos de pantalán, con los amigos con los que tuvimos la suerte de coincidir en Mindelo y con demás marenautas. 

cat_sun

Después de todo lo que he llegado a estudiar sobre meteorología, todavía no entiendo el funcionamiento de los modelos numéricos usados para las previsiones meteorológicas en la mar. Antes de zarpar había hecho capturas de pantalla del parte por zonas y por días. Y ahí, en medio del Océano, pasaba horas embobado comparando esos dibujos de colores llenos de flechitas con el panorama que estábamos viviendo.  -¿verde?- gritaba… -¡Los cojones, verde!- Lo divertido era que después de los días en que pintaban la mar de verde esperanza, venían tres días de un ligero amarillo: -¿Amarillo?- gritaba… -¡Los cojones, amarillo!- y así sucedió con los demás colores que aparecían en nuestros irreales partes meteorológicos. Después de eso, pasamos a prestar atención solamente a los mensajes que recibíamos de nuestro amigo David Companys. David nos hacía el seguimiento desde Barcelona enviándonos a diario las previsiones. Previsiones que completábamos con los partes que podíamos bajarnos a través del Delorme. En una ocasión, a media travesía, ante el abrumante espectáculo que rodeaba al pequeño Infinito, le mandé un mensaje por satélite que decía más o menos así: “Parte plis, ganas de llegar”. Su respuesta fue algo así como: “Ahora 25’ con rachas de 30’, 3,5m ola. Id con ojo, arrecia a partir de mañana a 30/35’ olas 5m.” Lo jodido del tema es que en ese momento ya soplaban 35’ con algunas rachas que alcanzaban los 50’. La mar se levantaba ya tranquilamente hasta los 5m. y la mayoría de las olas rompían alcanzando grandes velocidades con mucha fuerza. Al día siguiente, cuando se preveían las famosas olas de 5m., alcanzaron los 8m. En dos ocasiones, sorteamos dos olas que debían alcanzar, sin exagerar, los 10m. de altura. Fue escalofriante. Esa fue la situación durante 15 de los 19 días de travesía; sorpresas constantes y partes muy poco “precisos”.

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La situación del viento y de la mar hacían que la navegación fuera realmente exigente, más que nada porque el Infinito, a pesar de tener una eslora de 9,5m. en flotación y 10,40m. de eslora máxima, tiene un francobordo de 70cm, muy poco para estos mares embravecidos y las olas barrían constantemente la cubierta. No todos los peces que encontrábamos en cubierta por la mañana eran voladores, sino que muchos de ellos entraban directamente nadando. ¡Al llegar tuvimos que rascar todas las algas y demás flora que había crecido sobre la cubierta! Y es cierto que el Infinito lo hizo lo mejor que pudo durante los 19 días. Se recuperó bien de todas las fuertes sacudidas, de los brandazos violentos, de las altas escoras. No obstante, el movimiento se hacía literalmente insoportable. No había manera de moverse sin tener las dos piernas bien firmes sobre los planes de cubierta y a la vez las dos manos agarradas a los pasamanos.

captain

En muchas ocasiones, después de tantas horas de zarandeo, los brazos ya no daban más de sí y cedían al peso de mi cuerpo, cayendo bruscamente con las costillas sobre algún mueble o haciendo volteretas encima de la cama. Pero no había pausa posible, ya que durante todas las horas había algo importante que hacer o algún tripulante que atender. Eugenia, totalmente traspuesta por su festival de hormonas, no paraba de vomitar, no tenía fuerza ya en los brazos para agarrarse por si sola o para bajar las escaleras hasta el interior de la cabina, ni para vestirse ni desvestirse. Ni siquiera le quedaban fuerzas para aguantarse por si sola tumbada sobre los bancos de la bañera, así que la sacaba del interior y la tumbaba en la bañera, trincándola con cinchas a las líneas de vida. Acompañarla al baño sin que se matase por el camino era todo una hazaña… Además estaba constantemente hambrienta, así que la cocina del Infinito (cuando se podía cocinar) parecía un restaurante 24h.

Atlas se tomó un poco mal la situación en la que vivíamos, reclamando que todo dejara de moverse. Así que una vez al día se meaba en algún rincón del barco:  sobre las sábanas, sobre la ropa sucia, sobre los trajes de agua, etc. Me pasé la travesía lavando y secando cosas entre chubasco y chubasco.

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Además Atlas también jugaba a esconder como tesoros los peces que iba encontrando por cubierta. Así, horas después, el barco tenía un ligero ambientador a pescado podrido dándome a entender que debía jugar al escondite hasta encontrar el tesoro y devolverlo al mar. No sin dejar de atender a las necesidades del barco y la navegación, si algún momento tenía libre, me dedicaba a distraerme con la música.

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A menudo nos preguntan cómo lo sobrellevó Tritón. Pues Tritón ha demostrado un gran avance en sus estudios náuticos. Ya ha adquirido muchos de los conocimientos necesarios para ser un buen perro marinero.

flute

No obstante, diferíamos continuamente en cuanto a la configuración de la pantalla multifunción. Discutimos sobre aspectos como el idioma en el que debía estar la pantalla, como las unidades en las que queríamos la información, como a qué destino queríamos llegar, como la escala a la que llevábamos el radar, etc. Creo que los nuevos avances en pantallas multifunción táctiles no han tenido en cuenta a la tripulación no humana. Un par de veces después de que Tritón me hiciera un reset de fábrica, me cambiara el idioma a ruso o a chino y me pusiera la distancia en kilómetros (broma que considero de muy mal gusto) me decidí a activar el “bloqueo táctil”. Aún así, era tan fácil desbloquearlo, que Tritón siguió cambiando todas las configuraciones que consideraba más adecuadas. Al cabo de unos días encontré la opción de configurar un código PIN para proteger los cambios de configuración. De todas formas, como lo puse tan fácil (1234) de nuevo Tritón encontró la manera de cambiar el idioma y de hacer un par de resets de fábrica más antes de llegar.

Llegamos a Marina du Marin, Martinique, el día 12 de febrero. El barco había aguantado sin ninguna rotura importante. No todos los que cruzamos durante las mismas semanas llegamos enteros. Unos amigos habían partido la botavara como un lápiz, una pareja de holandeses con los que coincidimos en Mindelo llegó a Barbados con el palo mayor amarrado con cinchas de camión y a punto de caerse, etc. El Infinito aguantó.

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Pero después de lo vivido, o debería decir “sobrevivido”, estábamos convencidos de que para seguir esta aventura debíamos cambiar de barco. Dicen que el Caribe es un buen lugar donde comprar y vender embarcaciones. Acabábamos de llegar al lugar adecuado.

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A mi me han enseñado que todo lo que viene en la vida hay que recibirlo con los brazos abiertos valorando siempre su parte positiva. He dedicado muchos esfuerzos para poder encontrar algún destello de positivismo de esta travesía que, como bien ha explicado el Capitán, no ha sido cómoda. Posiblemente esas olas gigantes que nos destrozaron, esos vientos brutales que nos arrastraron, esos incontables chubascos que nos persiguieron,….posiblemente esa meteorología de mierda que nos amenazó a lo largo de 19 días eternos nos dejó presenciar un espectáculo de la naturaleza inolvidable difícil de ver en mares tranquilos. Hay que valorarlo.

sails

Puestos a encontrar cosas positivas puedo confirmar que ahora más que nunca confío ciegamente en nuestro Capitán. Haber traído a toda la tripulación sana y salva a través de un océano enfurecido merece mi mayor respeto. ¡Brindemos por él!.

beer

Además llegó a Martinica super “sexy”, con 8kg perdidos durante la travesía…es lo que tiene la dieta del no comer; no dormir; limpiar 10 pipíes de gato al día y ese largo etcétera que él mismo ha explicado y que viene a englobarse bajo lo que se entiende por “gobernar una embarcación”, parece ser.

couple

Y yo sigo con eso de buscar el lado positivo. Desde luego lo más fantástico de todo es que, habiendo sobrevivido a tal travesía, seguro que va a nacer una niña aventurera, valiente y muy marinera. ¡Sí, estamos esperando una niña!. Pensábamos en ponerle de nombre “Mar”, lo encontrábamos bastante adecuado dado el contexto. Pero lo descartamos. El mar es un paraíso cuando está tranquilo, pero después de haberlo conocido en todo su esplendor, nos daba cierto miedo que la niña saliera con demasiado carácter.

8 comentarios

  1. Un pedazo de relato, ahora esperando nuevos capitulos, como las buenas series. Moltes felicitats por la ammpliación de la tripulación. Fijo que tendreisw muchas historias que contarle cuando en algún puerto le conteis todo lo que pasó estando presente sin darse ella cuenta. Animo y a seguir con la ventura, desde aquí esperando un nuevo episodio.
    Boga boga mariñela, joan behar degu urrutira, bai Indietara!!!!!
    Muxu potoloak denontzat!!!

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  2. Entiendo perfectamente vuestras emociones ya que yo mismo he tenido días como los que estáis pasando. El mar tiene días muy duros y días fantásticos, mágicos. Hay gente para la que ese sufrimiento no se compensa con nada y gente para la que la magia merece la pena cualquier precio. Solo vosotros podéis decidir en que grupo estáis. En cualquier caso habéis tenido un poco de mala suerte ya que esa ruta suele ser bastante tranquila. Ya habéis pasado por lo peor, ahora llega la parte buena, la gente que vais a conocer, sitios y lugares fantásticos. Buena suerte y animo, no hay mal que 100 años dure…

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  3. Bueno à hora comprendo por que el barco salig en venta,que pena que la travesia fura tan mala
    Espero que a un que la aventura de la vuelta al mondo se termino en el Caribe la aventura de vuesto matrimonio se alla cosolidado mas fuerte despues de estas peripecias

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