Etapa 2: Las Palmas – Cabo Verde

(Versión de la Almiranta con algunas notas del Capitán).

Rodrigo, Giulia, Leo, Juan, Cesar, Rodrigo Segundo, Anders, la pareja inglesa con perrito de manchas,  el hombre mayor francés que ha cruzado 11 veces el Atlántico, el chico de Vic, el israelí que medita en su proa, y un largo etcétera de nombres han sido los protagonistas de nuestra estancia en Las Palmas. Ciudad sin ningún tipo de interés urbanístico pero con un Puerto que se caracteriza por el buen ambiente que se encuentra entre navegantes.

Llegamos a Las Palmas tras una travesía de 24 horas desde Lanzarote. Tan solo 24 horas…¡pero vaya 24 horas! Temporal, rachas de viento de 30 nudos, olas más bien caóticas y el diluvio universal. Yo siempre he dicho que jamás me mareo en el barco, pero después de esta travesía no voy a poder volver a decirlo. ¡Vaya mareo!. Aleix no se mareó pero volvió a repetir en bucle aquello de “nos vendemos el barco y nos compramos una autocaravana”. Además, justo ese día, 22 de diciembre, el periódico venía con el titular “hoy es la noche más larga del año”. ¡Genial! Solo a nosotros se nos ocurre ponernos a navegar durante la noche más larga del año en pleno temporal. En la oscuridad de la noche las olas siempre parecen más altas y el viento más salvaje, y justo esa noche no parecía que el sol fuese a salir jamás. 

faro

Tras tal travesía, solo teníamos ganas de amarrar en puerto y estar lo más quietos posible. Entramos por la bocana del puerto y llamamos por radio como hacemos siempre al llegar a un puerto “puerto deportivo Las Palmas, puerto deportivo Las Palmas, aquí Infinito, Infinito, ¿me recibe? Cambio”… sin respuesta. Después de varios intentos contestan y nos informan de que no hay ni un solo amarre libre dentro del puerto. No tienen lugar para nosotros.

Las olas siguen su fiesta dentro de la bocana y un montón de veleritos de vela ligera juegan con ellas, sin importarles lo más mínimo la lluvia que está cayendo.  A mí sí que me importa la lluvia, me molesta bastante. Sin saber a dónde ir, vamos dando vueltas a motor sobre nosotros mismos, esquivando a los veleritos de vela ligera y mojándonos. Probamos a llamar al puerto por teléfono en vez de por radio. Nada. Por teléfono nos vuelven a confirmar que debemos fondear en una playita que se encuentra junto al puerto. Llamamos unas cuantas veces insistiendo, suplicando, exigiendo….nada. ¡Vaya tortura tener que tirar el ancla en esa playita donde las olas no paran de crecer y el viento no cesa de soplar! Parece que no estamos solos.

Hay unos 30 veleros más fondeados, así que todavía resulta más complicado con tanto viento escoger el lugar oportuno para tirar el ancla. Después de varios rodeos, tiramos el ancla. Y más lluvia, y más olas, y más viento. Y nada de dormir por la noche. Cuando hace tanto viento y se mueve tanto el barco, siempre da la sensación de que el ancla se ha desprendido y las olas te arrastran a las piedras. Pero vuelves a mirar a tu alrededor y ves los mismos barcos a tu lado. Todo está bien. Así una y otra vez, día y noche. 

anchored

Lo bueno de estar fondeados es que para bajar a tierra hemos de hinchar el dinghy (zodiak), ponerle su motorcito, colocar unos remos por si falla el motorcito -lo cual sucede a menudo- subir a Tritón al dinghy…¡y a tierra! Tritón se vuelve loco en el dinghy, le tiene verdadera pasión. Igual es porque sabe que el dinghy siempre nos lleva a la playa, y a él le encanta correr por la arena.

Y en la playa empezamos a conocer a gente de otros barcos que ya llevan días fondeados y que dan por imposible entrar dentro de puerto. La lista de espera es larga. ¿Lista de espera para entrar en un puerto? Vamos directos a capitanía a apuntarnos y salimos bastante desanimados. Sí, la lista de espera es larga.

palmeras

Las Palmas es un puerto con infinitos mástiles y mucha vida. Los navegantes de este puerto se dividen entre quienes tienen barco y quienes se ofrecen como tripulación a modo “barcostop” para embarcar en barcos ajenos. Seamos de los primeros o de los segundos, todos tenemos el mismo objetivo: cruzar el Atlántico cuando el parte meteorológico lo permita. 

Yo no conocía el mundo del “barcostop” y me parece sorprendente. ¡Es posible dar la vuelta al mundo navegando sin tener barco! Tan solo tienes que diseñar un cartel a modo currículum y forrar las paredes del puerto con él. Pasear por todos los pantalanes hablando con todos los barcos, y recorrer los bares buscando a armadores de barcos que necesiten tripulación. Y con la paciencia correspondiente, al final el “barcostop” da resultado. 

Hemos hecho muchas cervezas con personas que estaban buscando barco, día tras día. Y cuando al final lo encuentran, porque siempre encuentran a alguien que necesite manos para navegar, la ilusión con la que te dicen: – chicos, ¡ya conseguí un barco!- es emocionante. 

Luego estamos quienes ya tenemos un barco. Cuando nos juntamos para tomar algo en el “sailors bar” o en el “optimist”, tan solo tenemos tres temas de conversación: nuestras averías, la lista de espera para entrar a puerto y la meteorología. Principalmente la meteorología. Y es que todos veníamos a las Palmas por un par de días y se ha puesto a soplar una barbaridad de nudos de viento del Sur que nos impide avanzar….¡Durante 15 días! 

kindle

Así que esperando al viento del Norte para poder bajar rumbo a Cabo Verde hemos acabado pasando las Navidades en Las Palmas.  

Unas navidades en las dunas del desierto….Y es que el viento viene directo del Sahara y nos planta dunas de arena en la cubierta cada día. 

Después de casarnos este verano, ahora toca pasar las primeras Navidades solos inaugurando oficialmente la nueva familia. Y de repente nos damos cuenta de que vamos a tener que ser nosotros mismos quienes pensemos qué vamos a cenar por Nochebuena o qué comer en Navidad. 

caganer

A mi la cocina me interesa cero, pero habrá que motivarse. Un día es un día y decido hacer el típico plato navideño catalán: Escudella. Voy al super y pido carne para hacer Escudella. Me miran raro. Pido carne picada para cocinar en sopa. Me vuelven a mirar todavía más raro. Al final me venden una carne bien mala. Supongo que han pensado que si la voy a hervir en una sopa tampoco hace falta que sea de gran calidad. Compro un brick de caldo hecho y “gallets” gigantes. Y Voilà…¡¡Escudella Navideña a lo Canario para cenar!!! Muy orgullosa de mi misma y decidida a cocinar escudella cada Nochebuena a partir de ahora, brindamos al son de las olas a bordo del Infinito. El resto de días navideños nos los va guiando Skype conectándonos con las diferentes mesas festivas de toda nuestra familia. 

gato

Ya cansados de tanta ola vamos a capitanía del puerto a liarla un poco. Yo les “explico” que no pensamos esperar a los 15 barcos que tenemos por delante en lista de espera. Hemos de hacer reparaciones con corriente eléctrica y con el barco quieto, así que es urgente poder entrar a puerto. Además mi constipado en vez de desaparecer va en aumento. Salimos de capitanía sin amarre. Por la tarde Aleix vuelve a capitanía. Todavía no me explico cómo, pero ¡consigue que nos saltemos la lista de espera! Nos han ofrecido el primer amarre de un pantalán, así que somos un escaparate para todos los paseantes. Unas 30 veces al día se escucha “ohhh mira qué barco tan bonito! Ohhh y mira qué perro tan guapo!! Andaaaa si también hay un gato!!”.  O bien se nos ponen a hablar directamente en holandés porque el barco lleva bandera holandesa y creen que somos nativos. La verdad es que Aleix cuela por Holandés con esta barba tan rubia 😉

repairing

Entre reparación y reparación, llega fin de año. Rodrigo y Giulia son una pareja brasileño -italiana que compraron su barco en Cerdeña, suficientemente grande como para hacer charter de vez en cuando y así hacer algo de dinero e ir viviendo conociendo el mundo. Esta noche han organizado una cena en su barco y  nos invitan junto a Leo, Cesar y Rodrigo Segundo. Ella es una gran amante de los perros así que también invita a Tritón :). 

cockpit

Leo es un colombiano super tranquilo, que después de un año viajando por Europa en autostop, tatuando con su propio equipo que lleva a todas partes y aprendiendo permacultura, ahora busca hacer barcostop para volver a Colombia. Cesar es un gallego-catalán que viaja con un mini-trimarán muy bien apañado. Es realmente amable y ha traído a Rodrigo Segundo desde Galicia hasta Canarias. Rodrigo Segundo es un chileno simpatiquísimo, siempre con su ukelele encima, y quiere llegar a Senegal haciendo barcostop. 

Después de la cena vamos a la playa a ver una hoguera que nos han dicho que hacen por fin de año en Las Palmas. Las doce se nos tiran encima sin haber llegado a la zona de la playa donde decían que estaba la hoguera. Como hemos comprado uvas, pensamos que es mejor parar un momento en un rincón de la playa y a ritmo de ukelele nos tomamos las doce uvas. Todavía con las uvas en la boca, ¡se disparan a 50m de nosotros todos los fuegos artificiales de la ciudad! Nos asustamos muchísimo y cuando reaccionamos ya no hay perro. El pánico a los fuegos artificiales lo ha hecho huir volando. ¡Quien se iba a imaginar que “hoguera” quería decir “fuegos artificiales”! ¡Y que no balizarían de ninguna forma la base desde donde los tiran!  Tritón corriendo loco, sin rumbo, por la ciudad y nosotros corriendo sin encontrarlo. El año empieza mal…así que solo puede mejorar. Tritón no vuelve y 5 horas más tarde a nosotros las piernas ya no nos responden de tanto correr. Antes de que amanezca al fin aparece, agotado y asustado, cerca del barco de Cesar.

Empezamos el día 1 de enero de 2017 con toda la tripulación a bordo del Infinito. 🙂  Con el objetivo de conseguir un collar gps para el perro y el gato y evitar más sustos.

cactus

El viento no cambia y llegan los Reyes Magos. Yo conservo la misma ilusión por el día de Reyes que cuando tenía 5 años. Me encuentre en la ciudad en la que me encuentre, la noche de Reyes me localizaréis en la cabalgata. Jamás había presenciado una cabalgata donde los 3 reyes magos tuvieran tan poco protagonismo. En Las Palmas la cabalgata de Reyes es más bien un desfile de camiones mal pintados, con romanos, indios, ranas, el ejército de Star Wars, Papa Noels (feo que hagan desfilar a la competencia de los Reyes) y hasta dinosaurios gigantes. Los dinosaurios son el logo del Hiperdino, supermercado monopolio en Canarias, y tienen la carroza más grande de la cabalgata, sin lugar a dudas.  ¡es un carnaval con músicas muy locas que nada tienen que ver con Villancicos!

A pesar de su discreta presencia en este carnaval, los Reyes nos encuentran a bordo del Infinito un año más, en Las Palmas, y pasamos la mañana de Reyes abriendo regalos. 

reyes-magos

Cada día salimos en búsqueda de alguna pieza para reparar algo, y caminamos kilómetros por las calles de esta ciudad. La mayoría de calles no tienen salida, curiosamente. Solemos entrar en todos los bazares a un euro que encontramos -es un hobby que tengo y que Aleix no entiende-.  Por la tarde volvemos al barco, arreglamos algo de la eterna lista que tenemos de cosas a reparar, y después vamos a tomar una cerveza con otros navegantes. Para cuando ya tenemos una rutina en esta ciudad, llega el viento del Norte. ¡Hora de emprender rumbo a Cabo Verde!

sailing-cat

850 millas nos separan de este archipiélago. Los primeros días el viento parece que será de través, un poco incómodo, hasta que encontremos los vientos Aliseos que nos acabarán de llevar mucho más cómodamente hasta Mindelo.

En teoría todo lo que viene siendo imprescindible para navegar lo llevamos duplicado: dos cañas de timón, dos pilotos automáticos, dos juegos de velas, dos veletas del piloto de viento, dos bombas de achique…digo en teoría, porque a la práctica es imposible llevarlo todo doble. Siempre pienso que duplicar tanto es llevar peso extra, aunque Aleix dice que peso extra es llevar la cantidad de ropa que yo llevo. El caso es que todavía estamos viendo el skyline de Las Palmas, cuando nos damos cuenta de que el piloto automático principal no funciona. Por suerte llevamos su duplicado. Eso sí, encontrarlo enterrado debajo de mil cosas no es fácil. Pero vamos a buscarlo porque no hay viento, y sin viento la alternativa del piloto de viento no funcionaría. Y gobernar el barco a mano hasta que aparezca el viento es una paliza.

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Puesta de sol, entran 30 nudos de viento. Por la radio se escucha “may-day, may-day, may-day, I need assistance”. Es un francés cabreado, al parecer se ha quedado encallado con una red de pesca y el viento y las olas no le dejan una situación fácil. Dice su posición: latitud y longitud. Está lejos de nosotros, a unas 20 millas, así que nosotros no vamos a engancharnos a ninguna red. Pero escuchar un may-day te pone en una actitud de alerta durante un rato que hace que no dejes de mirar al mar, vigilando. Y de repente, del punto del mar al que estoy mirando fijamente, nos salta directo a chocar con las velas una cosa oscura, pequeña como un murciélago. ¡Un pez volador! ¡Existen! Un poco más y me lo como directo, suerte que me agacho y se va contra la vela. 

Peces voladores de Las Palmas a Mindelo hemos visto más, pero saltar directo del mar solo este primero. El resto nos los trae el gato, Atlas, que es un gran explorador de cubierta y siempre encuentra pececitos que saltan del mar.

cat

Suerte que hay luna llena y la noche está iluminada. Los primeros días el viento ha sido variable, cambiando de dirección e intensidad todo el rato, y Aleix ha tenido que estar las 24h haciendo maniobras con las velas. Al menos a la luz de la luna ve algo. Después de un par de días y noches, al fin encontramos los Aliseos. ¡Vaya encuentro! Vinieron feroces a medianoche, con 30 nudos aparentes, levantando caóticamente las olas, de golpe. Coctelera en el barco de nuevo y una noche más de esas en las que, sin poder dormir, te das cuenta de que el Infinito es una cáscara de nuez bien pequeña que va por dónde el mar la arrastra. Amanece y al fin todo se calma y nos deja unos días de poco viento, olas oceánicas, y solecito. ¡Ya nos tocaba!

captain

Grandes manadas de delfines siguen al barco durante horas. Nos hacen visitas constantes y Tritón y Atlas enloquecen con ellos. Alucinan con sus saltos y hay ratos en los que incluso parece que hablen en la proa todos juntos. Vienen unas tres o cuatro veces al día a visitarnos, así que Tritón se pasa el día mirando por la borda al horizonte para ser el primero en verlos llegar.

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Las olas que a mi me parecen altas y molestas porque hacen que el barco no se pare de mover, a los delfines les parecen divertidas, les impulsan a coger velocidad y disfrutan saltándolas por encima.

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He de aprender a ser un poco más delfín si quiero seguir navegando por Océanos. Así que cada vez que llegan de visita intento sentir en mi piel lo que ellos parece que sientan. Es como un ejercicio de meditación, supongo. A ver si aprendo a llevarme mejor con las olas.

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De repente, pasan las horas y ni una sola visita de delfines. Tritón no entiende nada. Se concentra todo el día en mirar el horizonte, pero nada. Ni un delfín. Ya a punto de cenar Aleix señala al medio del mar, Tritón da un salto hacia dónde está señalando -“Mira, un tiburón!”- grita. Y una aleta muy quieta se dibuja a contraluz y se aleja de nosotros. Ahora ya lo he aprendido, los delfines son muy inteligentes y nunca se acercan a zonas donde haya tiburones. O bien a los tiburones no les gusta bailar con delfines.

Para compensar la jornada sin delfines, a la mañana siguiente le damos una alegría a Tritón: pescamos. Cuando oye el carrete de la caña de pescar girar porque ha picado un pez, su locura es máxima. No sabe qué hacer primero: ladrar, llorar, correr, saltar o tirarse a lo loco encima del pez y comérselo. Nuestra rutina en la pesca siempre es igual, Aleix saca el pez del agua y le quita el anzuelo mientras yo aguanto con todas mis fuerzas a las dos fieras que llevamos a bordo y que se quieren lanzar al pez con todas sus ansias.

trumpet

Vamos bajando en latitud milla tras milla, y el calor al fin se empieza a notar. Cada vez son más las horas en las que nos podemos quitar la camiseta térmica. Y cuando el sol está bien arriba, ya nos atrevemos a ducharnos a bordo a base de cubos de agua de mar. Con el verano siempre llega de la mano un buen corte de pelo, así que me apodero de unas tijeras y me lanzo a cortarle el pelo al capitán lo mejor que puedo. Últimamente estaba bastante bárbaro con pelos locos y barba de pirata. Ni soy peluquera ni las olas me ayudan, pero el resultado no es tan dramático como esperaba. ¡Todavía me voy a animar a montar una peluquería flotante!

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Cuando ya quedan menos de 100 millas para llegar, por primera vez en tres años arriamos la bandera de cortesía española (y la catalana) y procedemos a izar en su lugar la bandera de Cabo Verde. La bandera de cortesía es la bandera que llevas izada en el palo mayor que pertenece al país por el que navegas. La verdad es que la bandera de Cabo Verde es muy exótica, ahora habrá que ver si también son exóticas sus islas.

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Al llegar a Marina Mindelo nos indican donde amarrar, al extremo del último pantalán. Qué sorpresa la nuestra cuando al acercarnos a la gasolinera vemos a Fernando saludándonos, le conocimos en el One Bar de Marina Rubicón y ha cruzado una decena de veces, un tío estupendo. Al atracar vamos a capitanía de la marina para hacer la entrada, y allí nos encontramos con Juan de Badalona y a Sergi con su hijo, la tripulación al completo del Moin. Tras estos fantásticos encuentros hacemos la entrada fronteriza en la policía y demás entidades competentes, un trámite rápido y muy cotidiano para ellos.

Así que empezamos a explorar Mindelo, nos han prometido folklore y jams sessions, a ver si en estos pocos días podemos adentrarnos, aunque sea un poco, en el potente transfondo cultural de la ciudad de Mindelo.

mindelo

5 comentarios

  1. Siento que las malas condiciones climatológicas haya ayudado a llevaros una mala impresión de Las Palmas; yo la tengo por una ciudad acogedora, acostumbrada a recibir gentes de todos los lugares del mundo, alegre y de gentes abierta, amables y extraordinaria. Claro que pedir avios para hacer una escudella es algo difícil para que lo entiendan, si hubieseis pedido carne de cabra o gofio que son cosas de la tierra seguro que hubieseis disfrutado. Tenéis muchas millas por delante y ya veréis lo que cuesta a veces adaptarse a las costumbres de los diferentes pueblos que conoceréis. Un abrazo y Buena Proa.

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  2. bien, bien bien, lo peor ya lo habeis pasado, ahora esperar a los eliseos y que os transporten con mas tranquilidad al paraiso, cuanto celebro tener noticias vuestras y cuanto os envidio, la vida ha sido generosa con vosoros, os dió lo que realmente queriais hacer ( no siempre se consigue, no es facil ) aprovecharlo, disfrutarlo, y contarlo, contar todas vuestras experiencias porque para algunos, es nuestra huida al mar. Felicidades , suerte y adelante

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